jueves, 22 de mayo de 2014

Las "bacha posh",niñas disfrazadas de niños para poder trabajar, estudiar, divertirse y vivir.

Reproduzco la entrada publicada en Mujerícolas.



Ser niña no es fácil en ninguna parte del mundo. Ni siquiera en los países occidentales, donde los padres eligen tener una niña antes que un niño. Si esto es así en los países donde existen derechos reconocidos para las niñas, en los países donde ser niña es ser menos que los muebles que adornan la casa, muchas niñas son obligadas a disfrazarse de chicos por sus padres. En Afganistán es una práctica común, pero se hace ocultamente. Condenada por el Islam, esta tradición es un tabú. En una sociedad extremadamente patriarcal, nacer niña es una carga. Ir vestidas como un niño es una forma de escapar a esa condición. Se hacen pasar por chicos para poder trabajar, estudiar, divertirse y vivir. Poco a poco, aprenden a ser libres.


1.Niñas que se hacen pasar por niños por “el estigma social” que supone no tener niños:
En una sociedad patriarcal, el niño asegura el futuro del linaje. Es una cuestión de honor para muchos afganos .Esto lleva a algunos padres a tratar de cambiar el género de sus hijas. Así, durante años las visten de niño para poder presentarlas a familiares y amigos como vástago heredero. Se trata de una práctica centenaria que recientemente ha suscitado condenas por parte de grupos de defensa de los derechos humanos.

Pulsando sobre este enlace podrás ver el documental de la BBC sobre este tema

2.Niñas que se hacen pasar por niños para poder trabajar:
El documental“Niña, tú serás niño” acompaña a cuatro chicas que fueron elegidas para convertirse en el hijo varón que sus padres anhelaban. Shabina se ha convertido recientemente en bacha posh (expresión en dari que significa literalmente vestida de niño) para ayudar a su padre gravemente discapacitado y responsabilizarse de todo. El padre de Shabina tiene miedo a la calle, pues es a la calle adonde ella sale cada día a recoger basura y papel desechado, que luego vende a los recicladores. Allí se junta con otros niños. Todos la llaman Zahid, su nombre de varón, su nombre de calle.


Mariam es un bacha posh desde los cuatro años. Hoy es una adolescente que se niega a volver al redil. La única concesión que hace es llevar el velo para ir a la escuela. Los padres de Mariam piensan que es el momento para que ella cambie de nuevo y vuelva a ser una chica pero ella está desesperada y se aferra a su identidad masculina. Naheed echa de menos la libertad que ser hombre le dio y continúa rebelándose contra la sociedad jugando al fútbol. Actualmente, ha encontrado un pequeño trabajo: es la encargada de la maquetación de la revista de la Federación de Fútbol de Afganistán. Es un refugio para ella. Aquí, nadie la juzga por su pasado o sus opciones.


Jack tiene claro que nunca volverá a ser una mujer. Hubo un tiempo en el que Jack se llamaba Belquis, una niña que había nacido en una familia sin varones. Para evitar el deshonor de no tener un hijo, los padres decidieron convertir a su hija pequeña en un bacha posh. Pero incluso después de tener hermanos, Jack no quiso volver a ser Belquis. Ha conservado su ropa de chico, en contra de la opinión de todo el mundo. Tiene ahora 25 años y está a punto de ir a Europa para dar una conferencia sobre las mujeres en Afganistán.



Naheed echa de menos la libertad que ser hombre le dio


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